viernes, 10 de julio de 2009

Libertad efímera



Todo es efímero para quienes somos poco amigos de la eternidad, de la fe en lo eterno. Y aquella lluvia duró poco. Apenas media hora, así que me tumbé en la silla de la cabaña, a contemplar como caía, y a ver cómo se acariciaban el silencio y el sonido de las gotas al suicidarse contra la tierra sedienta. Al fin y al cabo, todo dura poco. Poco, como aquella tormenta de verano, como la felicidad, que apenas empezamos a acariciarla y nos la arrancan de las manos. Efímero como el brillo en los ojos de los amantes apasionados. Efímero como la juventud y las ínfulas de inmortalidad que se poseen con veinte años. Como la utópica libertad en este mundo de esclavos. Libertad efímera...


Texto: El Vendedor de Versos.

Fotografía: Jess Raigal.